REPORTAJE EN PRENSA ESCRITA.

 

 

ENTREVISTA PARA EL PERIODICO LA NUEVA ESPAÑA

Meri Rodriguez realizando un relleno de pestañas
Meri Rodriguez realizando un relleno de pestañas

MARCOS LEÓN Teté F. BALSEIRO 
Meri Rodríguez es una de esas personas que se pasa la vida repartiendo alegrías a los demás. Y es que del buen hacer en su trabajo -es técnico especialista en micropigmentación y técnicas paramédicas- depende que sus clientas se sientan seguras de sí mismas y recuperen la confianza tanto física como mental. Y es que la persona que acude a Meri en busca de ayuda necesita verdaderamente de sus consejos. 

«Este tipo de tratamientos son estéticos hasta cierto punto, porque en muchas ocasiones las clientas van buscando una reconstrucción o simetría en el rostro», cuenta Rodríguez. Ella, en la medida que puede, ofrece esa reconstrucción a través de «tatuajes», por ejemplo en pechos reconstruidos tras operaciones de cáncer de mama, para simular pezones: «Por desgracia, cada vez más mis trabajos van dirigidos a técnicas paramédicas de reconstrucción en areolas de pezón o cualquier tipo de cicatrices». 

En este tipo de tratamiento se utilizan agujas o material desechable y siempre pigmentos orgánicos e inorgánicos. En el caso de un retoque de cicatriz o quemadura, el pigmento utilizado debe parecerse casi exactamente al de la piel natural. Así pues, se debe probar la tonalidad exacta antes de pasar a pigmentar. Una vez decidido el color, el dermógrafo o bolígrafo se pondrá en funcionamiento con una oscilación rápida, ya que la zona a recuperar en este tipo de trabajos suele ser amplia. 

Esta técnica, que requiere una preparación y estudios bien definidos, es la gran desconocida de la estética, aunque en estos momentos cuenta con una gran cantidad de público, casi siempre femenino. «En otras ciudades, sobre todo fuera de España, los hombres también recurren a este tratamiento», afirma Meri. Ella lo sabe bien ya que sus ansias de perfeccionamiento la han hecho recorrer diferentes ciudades en busca de nuevas técnicas y también para ver en directo cómo trabajan otros profesionales y qué técnicas emplean. 

Aunque la cuna de la micropigmentación está en países orientales, Alemania, Estados Unidos e incluso España son tres de los lugares con más colegiados en esta técnica que permite, por ejemplo, que unas cejas mal formadas parezcan siempre bien perfiladas y abundantes en pelo. Lo mismo ocurre cuando unos labios no lucen simétricos. Solo hará falta perfilarlos y rellenar justamente donde está la imperfección y el espejo dirá lo demás. 

Ni qué decir tiene que todo el material utilizado, así como el entorno, debe de estar rigurosamente desinfectado. De ahí que Meri se tome su tiempo en preparar cada sesión, sea cual sea la zona a tratar. La charla con la cliente, dice la especialista, es primordial: «Hay que darles confianza porque de mí depende que no sólo se recuperen estéticamente, sino psíquicamente», asegura. 

Una sesión bastará para que ese pequeño complejo se disipe en poco más de una hora, o como mucho dos. Mes y medio después el reencuentro con Meri será mucho más corto, simplemente para retocar, si hace falta, la zona tratada. Ella, como muchas otras profesionales, hacen de su trabajo diario una forma de vivir. Con su buen hacer consigue que los traumas por haber sufrido algún tipo de accidente
u operación sean llevados de una manera diferente, con más dignidad y sin miedo a enseñarse en público. La aguja en este caso, lejos de dar respeto puede dar satisfacción.